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"Lo primero que el cuentista le pide a su lector es atención; el novelista, paciencia."

jueves, 11 de marzo de 2010

Las palabras, según Ernesto Sabato

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"Paisaje con árboles secos"
Óleo sobre tabla de José María Fojo, cm. 45,0 x 35,0 - Año 2014
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Ernesto Sabato ha dictaminado que "muchos escritores prefieren emplear palabras presuntuosas, en parte porque a nadie le gusta mostrar a las claras que lo que dice es una trivialidad, y, además, porque detrás de sus ruidos no hay ni auténtica vida ni auténtica muerte: no hay más que «literatura»."
No salgo de mi asombro: si lo que hay detrás “no es más” que literatura, ¿qué mayor respaldo podría anhelar un escritor? El truco reside en el abusivo uso de la expresión “no es más”, que descalifica con sutileza. Por otra parte, quien hace de la literatura su profesión, su preocupación (y ocupación) más honda y genuina, y la fuente de su fama, no debería (en nombre de la coherencia) renegar de ella. A menos que, en tanto que escritor, quiera perdurar o trascender como pintor o filósofo.
Julio Cortázar lo expresó con mayor concisión (y hablando sólo de sí mismo): "Cuando escribo me digo: «No te encumbres, muchacho.»"
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J. M. F., 2007.
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martes, 9 de marzo de 2010

Las hipótesis innecesarias

"Manzanas y duraznos"
Acrílico sobre chapadur de José María Fojo, cm. 16,5 x 25,0 - Año 2012
Col. Carlos P. Besio - Argentina.

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Leo en “An Experiment with Time”, libro de 1927 de J. W. Dunne (Parte IV – Cap. XIX): “Esta ley [de la economía de hipótesis] nos prohíbe introducir, en la consideración de un problema, más hipótesis de las que se necesitan estrictamente para cubrir los hechos. En efecto, una hipótesis innecesaria es una hipótesis insostenible.”
Notable correspondencia con las palabras del marqués de Laplace a la pregunta de Napoleón, cuando le presentó su cosmogonía:
–Pero, ¿qué lugar dejáis a Dios en vuestro sistema?
–Sire, esa hipótesis no me es necesaria.


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J. M. F., 2002.
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viernes, 26 de febrero de 2010

Los alimentos terrestres (Cuento)

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"El Cabildo y la Plaza Mayor de Buenos Aires"
Sanguina y pastel sobre papel de José María Fojo, cm. 24,7 x 24,7 - Año 2003
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Los alimentos terrestres


PROTEGIDO por el precario parapeto de palo a pique, Catán contempla el despacioso atracar del bajel anhelado, que ya arrolla gúmenas a las bitas en la clara niebla del amanecer sobre el río inmenso. Arrían las velas, tan blancas y tenues, que parecen un hálito más entre los vapores matinales que diluyen el horizonte y el gualdo cielo de Oriente; y los gritos del contramaestre se funden con los alaridos de los salvajes que sitian la miserable fortificación en la barranca, vecina al agua terrosa y quieta como la de un lago.
....Los ojos de Catán, irritados por el humo de las fogatas nocturnas y la debilidad de innúmeros días de ayuno, giran en sus órbitas dirigiéndose a la casuca de adobe donde agoniza don Pedro, el jefe andaluz que los arrastró a esta desventura, tullido y con los labios sangrantes; el hedor de los muertos que yacen insepultos y los ajusticiados por canibalismo que penden de sus cuerdas de tiento, no basta para disipar la ensoñación de vigilia que lo obsesiona: desgarrar, triturar entre los dientes, tragar las hogazas de pan como quien muerde el seno de una mujer desnuda (no es ansia de sensualidad lo que le invade sino otro sentir más terrible e íntimo, como un dolor de la sangre y la médula, y que no debe nombrarse para no enloquecer sin remedio como los náufragos que beben agua salada.) Si quedaran ratas o zapatos o lonjas de badana para comer… O si al menos cesara la algarabía de los indígenas, si hubiera silencio y quietud como hay paz y reposo en los cadáveres adelgazados hasta lo inverosímil y roídos por los sobrevivientes; si se pudiera morir sin saberlo y callando…
....Pronto comenzará, con el sol ya en lo alto, la lluvia de saetas y fuego y los intentos de asalto al fuerte, rechazados con creciente dificultad… Maldice a don Pedro y los grandes de España, y a la ridícula ciudad de los Buenos Ayres y la mala vida y al vano desvarío que la engendró en el borde de un páramo infinito, y jura sobre su alabarda y la cruz de Santiago que no ha de rendirse a la inanición; no, ahora que el navío despachado al Brasil en busca de vituallas por fin ha vuelto y está fondeado en el río, a pocas varas de la barda que separa dos muertes equivalentes: la violenta a manos de los aborígenes, y la sigilosa y tarda por efecto de la hambruna. Pero ya ventea Catán a través del aire mefítico y los filetes de humo y pestilencia, el olor de la comida que el buque atesora, como los santos perciben los aromas celestes: las frescas legumbres y los frutos pulposos, el trigo que el horno transmuta en pan y bollos, la carne fiambre y las aceitunas, el pescado en escabeche, el aceite, el vino…
....Impelido por una fuerza mayor que su miedo, salta la empalizada y se lanza hacia el río, hacia el buque que aporta un tesoro más precioso que ese Eldorado tan buscado y tan esquivo… Sin alabarda ni peto ni escudo, corre hacia el agua que mece el navío que se perfila nítido y transparente sobre la fogarada del horizonte, tan diáfano que Catán ve las nubes y el agua a través de la arboladura y el casco con claridad que aumenta a cada paso, como crecen los aullidos de los sitiadores que se acercan y el zumbido de las flechas que procuran su corazón. Comprende, cuando la nave no es ya sino un reflejo casi invisible, que nunca la alcanzará y que tampoco tendrá tiempo de volverse y ganar la protección del fuerte.
....Catán el alabardero ve esfumarse por completo el buque fantasma en el río de Solís; la primera flecha lo atraviesa.
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José María Fojo
Primer Premio Concurso “Roger Pla” de Cuento Breve
Rotary Club de Ramos Mejía, Provincia de Buenos Aires, 1996.
Publicado en el libro “Prosperidad de las sombras”
El Francotirador Ediciones, 2000.
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G. B. Shaw y el cuento

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"El arroyo"
Acrílico sobre tela sobre cartón de José María Fojo, cm. 27,9 x 35,8 - Año 2014


Es enorme la cantidad de “cuentos” que no pasan de meras descripciones, o simples narraciones (como, por ejemplo, “La madriguera”, de Kafka.) Pero si no hay un suceso, un hecho que acontece o acontecerá o, mejor aun, que aconteció, no hay cuento. (Cfr. la teoría de Mario A. Lancelotti en la entrada de este blog "Para una teoría del cuento”, del 19/03/09.) Le conviene al cuentista, por tanto, internalizar una extensión del dictum de G. B. Shaw “No conflict, no drama”: No incident, no tale.
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J. M. F., 2009.
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martes, 15 de diciembre de 2009

Film (Cuento)

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"Parque 3 de Febrero"
Óleo sobre cartón de José María Fojo, cm. 29,0 x 39,0 - Año 1999



Film

.¿Un cerrojo que se descorre? ¡Un maldito Jap escondido entre la maleza! Tac, tac: el ruido era inconfundible. Ahora, la bala anidaba en la recámara, como una larva de muerte. ¿Lo habrían visto? Se acható aun más contra el húmedo suelo de la selva filipina. ¿Dónde estaría ese condenado demonio amarillo, hediondo a pescado y mugre? Ningún Jap de cinco pies de altura podría liquidarlo; no, después de haber salido vivo del Iwo Jima y Guam. Hizo un movimiento de abanico con el fusil; en algún punto del ángulo barrido por el cañón del arma estaba el blanco (no ya un hombre, ni siquiera un Jap: un blanco.) ¿O serían varios? En este caso, no convenía denunciar su ubicación haciendo fuego: podría cargarse a uno, pero era hombre muerto en la mira de los otros. Automáticamente, su mano izquierda se deslizó por su flanco, anhelando la bayoneta (tendría que eliminarlos uno a uno, tomándolos por detrás y hundiéndoles el acero vertical en la base del cuello.) Pero, ¿dónde estaba el tahalí? ¡Idiota, salir de patrulla sin la bayoneta! Si los japoneses lo acribillaban, bien se lo merecía. Ahora, tendría que desnucarlos a culatazos.
.....Tac, tac. Otro cerrojo. Definitivamente, eran más de uno. ¿Y dónde se había metido ese imbécil sargento John Wayne? El ruido había sonado muy cerca; todos sus músculos se tensaron hasta que le dolieron, preparando el salto incontenible. De pronto, el japonés se irguió delante de él, una súbita silueta mortífera, color de lodo. Saltó; ya no tenía (¿cómo era posible?) el fusil para derribarlo de un exacto golpe en la quijada. En el aire, comprendió que no le quedaba sino estrangularlo con rapidez, sin darle tiempo para gemir. Simultáneamente, comenzó a luchar contra la invencible compulsión de gritar; sentía el grito rodando hacia arriba desde los alvéolos de sus pulmones, como una masa de mucosidad u odio condensado; ese grito iba a costarle la vida y no podía detenerlo.
.....Saltó afuera del pozo de zorro cavado en la turba, a la descubierta. El alarido ya se agazapaba detrás de sus dientes, ya se expandía fuera de su boca, llenando la atmósfera, despertándolo, abandonándolo a cuerpo gentil en una realidad más aciaga que su pesadilla.
.....Emboscados en la tenue neblina del crepúsculo matinal, los soldados de la patrulla inglesa disparan rápidos y certeros, bajo las frías e indiferentes constelaciones australes.

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José María Fojo
Primer Premio Concurso “Roger Pla” de Cuento Breve
Rotary Club de Ramos Mejía, Provincia de Buenos Aires, 1992.
Publicado en el libro “Prosperidad de las sombras”

El Francotirador Ediciones, 2000..
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jueves, 3 de diciembre de 2009

Nanonovelas

"Panorama de Caroi (Galicia)"
Óleo sobre chapadur de José María Fojo, cm. 43,0 x 50,5 - Año 2013
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El joven artista experimental vallisoletano Pablo Moro (n. 1980) está desarrollando en la actualidad un experimento literario de deconstrucción en su blog “ImaginARTE por un momento…” en la dirección:
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Experimento 0.1: Nanonovelas, en el cual provee incluso guía y consejos para su escritura. La propuesta es la de escribir una novela completa, con planteo, nudo y desenlace, en no más de diez palabras (sin incluir las del título.) La undécima palabra y las siguientes quedan prohibidas. A pesar de lo espinoso que se presenta el tema desde el punto de vista teórico (aspecto que he tenido el placer de tratar con el Sr. Moro), creo que las posibilidades que se abren son muy interesantes y fértiles.
...A título de ejemplo, transcribo a continuación una nanonovela que he perpetrado, y un comentario sobre la misma.
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Die Überraschung des Nietzsches
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Gott sagte: „Wie, du jetzt?” Er antwortete: „Was, Du noch?”
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...Originalmente pensé y escribí esta nanonovela en alemán porque trata de Nietzsche, y siempre es conveniente leer y pensar a Nietzsche en su propio idioma. No obstante, y tratando de no sentirme un Nabokov que traduce sus propias obras del ruso al inglés, ofrezco una (traidora) traducción de este texto al castellano:
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La sorpresa de Nietzsche

Dios dijo: "¿Cómo, ya llegaste?" Él respondió: "¿Qué, todavía estás?"
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...Una traducción, no la traducción. En el original hay una exclusiva referencia al tiempo («jetzt, noch»), mientras que la traducción está contaminada con asociaciones espaciales («llegaste»: se llega a algún lugar. No así el «estás», que puede interpretarse con connotación temporal.) Creo percibir, sobre la opaca superficie de este opúsculo, un tenue reflejo de “Diálogo de muertos”, de El hacedor (1960), de Borges. Tengo por casi seguro que me equivoco en esto.
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Otras nanonovelas: “Le miroir de Stendhal”, “Morituri” y “El anhelo del Señor Samsa”

La célebre frase de Stendhal, “La novela es un espejo que ponemos en el camino”, es casi un calco (sería más a propósito decir una imagen especular) de la de Cervantes sobre la comedia: “[La comedia] nos pone un espejo a cada paso delante, donde se ven al vivo las acciones de la vida humana.” La exactitud de esta frase de Stendhal ha sido negada por Ernesto Sabato, que escribió de los novelistas “objetivos”: “[…] Otros pretenden engañarse a sí mismos y engañar a los demás respaldando su pretensión con el inevitable espejo de Standhal. Artefacto bastante mentiroso, por cierto: al menos el utilizado por el inventor.” (El escritor y sus fantasmas, Buenos Aires, 1964.) Esta mendacidad del espejo/novela de Henri Beyle – en la cual el novelista no puede reconocerse – me ha sugerido la siguiente nanonovela:
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Le miroir de Stendhal.

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Roman: “Voici ton miroir.” Stendhal (furieux): “Ce n’est pas moi!”
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Mi traducción al castellano:
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.El espejo de Stendhal
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Novela: “Toma tu espejo.” Stendhal (furioso): “¡Ése no soy yo!”
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La nanonovela impone el férreo límite de diez palabras, que restringe la libertad del autor, ya que debe escribir con corrección gramatical, estilo y sentido dentro de tan escaso espacio. En tales condiciones, los artículos son una molestia, porque aumentan el número de palabras casi sin contener información. Empero, por razones gramaticales y estilísticas, en castellano hay que escribir con artículos (cuando corresponda.) En la nanonovela que sigue, el artículo ”el” consume el diez por ciento de la cantidad de palabras admitidas sin agregar contenido. Sin embargo, es imprescindible ponerlo, porque en castellano sería risible escribir “Nerón alzó pulgar.” Y ésta es, no obstante, exactamente la forma en que esta frase se escribiría en latín. Ahí va una nanonovela de falso ambiente romano clásico (ruego que no se me tenga en cuenta el latinajo del título):
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Morituri
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“¡Vida!” Nerón alzó el pulgar. Pero todo hombre está condenado.
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La peripecia de Gregor Samsa ha dado pábulo a infinitas variaciones e interpretaciones. Al final del relato Gregor muere, sus restos son barridos por la sirvienta y, salvo su soliloquio del comienzo en que manifiesta su preocupación por alcanzar el tren y posteriormente por enviar a su hermana al conservatorio, Kafka poco nos dice de sus pensamientos, deseos y proyectos. ¿Qué habrá deseado el alma inmortal de Gregor, encerrada en un caparazón quitinoso? Tal vez…:
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El anhelo del Señor Samsa
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Mi transformación es transitoria. La revertiré. ¡Volveré a ser humano!
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J. M. F., 2009.
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lunes, 23 de noviembre de 2009

El escritor declara su credo

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"El estanque de los sauces"
Óleo sobre chapadur de José María Fojo, cm. 18,5 x 32,5 - Año 2014


«[...] El estilo que tengo me es natural, y sin afectación alguna escrivo como hablo, solamente tengo cuidado de usar vocablos que signifiquen bien lo que quiero decir, y dígolo quanto más llanamente me es posible.»
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Juan de Valdés, "Diálogo de la lengua" (¿1535?)
según edición de F. Montesinos (1928)
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